| Silviano Carrillo Cárdenas Padre y Fundador |
Nació en Pátzcuaro, Mich., el 4 de mayo 1861.
Sus cristianos padres, Dn. Juan Carrillo Z. y Doña Librada Cárdenas R. lo llevaron a bautizar al día siguiente de su nacimiento en la Parroquia de Nuestra Señora de la Salud. Inició sus estudios en el Seminario de Zamora y los terminó en el de Guadalajara (1872-1884). Fue ordenado sacerdote por el Excmo. Sr. Pedro Loza, Arzobispo de Guadalajara, el 26 de diciembre de 1884. Ejerció su ministerio en el templo de la Soledad y en la Parroquia de Jesús (Guadalajara). Luego en Cocula (1885-1895) y después como párroco en Zapotlán el Grande, Jal. (1895-1916). El excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Francisco Orozco y Jiménez, le nombró canónigo del cabildo de Guadalajara y S.S. Benedicto XV lo designó como V Obispo de Sinaloa; fue consagrado el 24 de febrero de 1921.
El Señor lo llamó para hacerle partícipe de su gozo, el 10 de Septiembre de 1921. (Culiacán, Sin.)
SU MISIÓN PASTORAL:
Forjado en la vivencia de la fe y en la pobreza, Silviano respondió con generosidad y sencillez a su vocación. En Cocula se le recuerda como “modelo de sacerdote”. Incansable en el confesionario, piadoso, afable con todos, solícito y cariñoso con los pobres y los indígenas. Construyó el templo de San Pedro.
En Zapotlán el Grande es donde resalta providencialmente, su oficio de buen pastor al servicio de Dios y de su Iglesia. En su parroquia derramó las ternuras y virtudes de su corazón de párroco modelo, y las energías de su vida para instaurar el reino de Dios. De espíritu eminentemente Eucarístico y verdadero enamorado de Jesús Sacramentado se convirtió en su apóstol. Amó ternísimamente a la Sma. Virgen de Guadalupe y Sr. San José. Fue hombre de oración constante. Celosísimo del culto divino, deseó siempre lo mejor para Dios. Terminó la construcción del imponente templo parroquial (hoy Catedral de Ciudad Guzmán).
Obediente en sumo grado con sus superiores eclesiásticos y respetuoso con sus hermanos Sacerdotes. Para los niños y jóvenes fue padre y maestro: organizó múltiples centros de catecismo; fundó, sostuvo y construyó escuelas y la Congregación por él fundada la dedicó a la educación escolar. Para los obreros, campesinos, jornaleros y empleados fue un defensor. Fundó organizaciones y mutualistas según la doctrina social de León XIII. Fue un sembrador de la paz y se esforzó por reunir todas las clases sociales y mejorar las familias. Para los enfermos terminó la construcción del Hospital San Vicente. Desde el púlpito y a través de los periódicos por el fundados y editados, predicó incesantemente la palabra de Dios y la moral cristiana.
Trabajador incansable de la viña del Señor, era admirado por sacerdotes y laicos en su entrega a tantos y tan variados ministerios, especialmente el sacramento de la reconciliación. Perseguido a muerte (1914-1916) tuvo que vivir oculto, entre grandes penas y sufrimientos pero siempre bendiciendo a Dios, como era su costumbre, y abrazándose valerosamente a la cruz. Obispo de Sinaloa, señaló a sus diocesanos como programa de vida: La Eucaristía y la Sma. Virgen. Luego se lanzó a la reorganización del Seminario y se entregó a su trabajo pastoral como él sabía hacerlo.
SU CARISMA FUNDACIONAL:
En Zapotlán el Grande, el 18 de julio de 1901, un ladrón extrajo del sagrario del templo de la Purísima, un copón con Hostias Consagradas. Este doloroso acontecimiento sería el llamado definitivo para que Don Silviano Carrillo se convirtiera en fundador. Hacía tiempo que el Espíritu Santo le había inspirado la idea de una congregación religiosa dedicada a la educación cristiana de los niños y de los jóvenes (especialmente los pobres); y el mismo Espíritu había suscitado entre varias jóvenes los deseos de abrazar la vida consagrada. Así el Siervo de Dios, emprendió la fundación con el fin de amar y adorar a Jesús Sacramentado y darlo a conocer por medio de la educación cristiana a la niñez y juventud.
El Excmo. Sr. D. José de Jesús Ortiz, Arzobispo de Guadalajara, aprobó y bendijo la obra, y según frase del fundador, “en esa aprobación y bendición vio la de Dios”. El 25 de noviembre de 1904 nació en la Iglesia y para la Iglesia la congregación de Siervas de Jesús Sacramentado. Su lema sería el mismo que hizo vida su fundador: ¡BENDITO SEA DIOS!.
Como la Iglesia en México, la Congregación sufrió la persecución religiosa (1914-1919 y 1926-1935). Las Siervas de Jesús Sacramentado vivieron días de angustia, de pobreza, de huidas imprevistas, de despojos, y muchas de ellas fueron a la cárcel por el delito de su fidelidad a Cristo.
El sufrimiento consiguió bendiciones y la aprobación definitiva de la Iglesia para La Congregación. La primera aprobación la recibió el 12 de septiembre de 1907. El decreto laudatorio se lo concedió S.S. Pio XI el 19 de mayo de 1933 y más tarde S.S. Pio XII otorgaba la aprobación definitiva el 17 de Diciembre de 1940.
La Congregación se ha extendido por los estados de Jalisco, Zacatecas, Nayarit, Distrito Federal, Sinaloa, Baja California, Guerrero, Tabasco, Yucatán, San Luis Potosí, Sonora, Chiapas, Chihuahua, y se ha llegado a Estados Unidos del Norte, Guatemala, Perú, Chile y Argentina.
Los colegios que actualmente dirige la Congregación, son un servicio a la Iglesia en el campo educacional. Las Siervas atienden a miles de alumnos en torno al Sagrario, las comunidades cumplen su misión de adorar a Jesús Sacramentado, de amarlo y hacerlo amar. La pequeña familia de Silviano, Obispo y Fundador, se ha multiplicado para la gloria de La Sma. Trinidad.
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Un buen compañero
El seminarista Carrillo se distinguió por su dedicación al estudio, su humildad, su gran piedad, su trabajo amable. El 26 de diciembre de 1884 fue ordenado sacerdote por el Excmo. Sr. D. Pedro Loza y Pardavé, tercer Arzobispo de Guadalajara, en la Capilla del Palacio Arzobispal. Ejerció su ministerio en la Capital de Jalisco por breve tiempo, en el Templo de La Soledad y en la Parroquia del Dulce Nombre de Jesús.
En agosto de 1885 fue destinado a Cocula, Jal., y allí se entregó a la catequesis de los niños y de los adultos y a formar fieles en el ejercicio de la caridad por medio de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Construyó un templo a San Pedro, acondicionó un edificio para hospital y mejoró la Casa de los Ejercicios. Era incansable en el confesionario, en la predicación y dedicación a los pobres. Siempre cariñoso, risueño y accesible.
Un nuevo destino
El 16 de julio de 1875 fue nombrado Párroco de Ciudad Guzmán (Zapotlán el Grande), donde se entregó de lleno al bien de su Parroquia. Fue guía y protector para los estudiantes del Seminario Menor Auxiliar y promovió entre los indígenas la vocación sacerdotal.
El 18 de julio de 1901 robaron del sagrario un vaso sagrado con algunas hostias consagradas. Este sacrilegio le fue particularmente doloroso y detonó el impulso para que se convirtiera en el Fundador de una Congregación Religiosa cuyas Hermanas se dedicarían a amar y a adorar a Jesús Sacramentado, y a darlo a conocer por medio de la educación cristiana en la niñez y la juventud. El 25 de noviembre de 1904 nació, así, la Congregación de Hermanas “Siervas de Jesús Sacramentado”.
Hombre espiritual
El Padre Silviano defendió a los obreros, indígenas y campesinos, para quienes organizó sociedades mutualistas, escuelas y talleres de artes y oficios. Trabajó sin descanso por unir a las clases sociales.
Vivió modestamente y fue un padre para los pobres. Estuvo al pendiente de llevarles consuelo espiritual a los presos. Los niños fueron la porción predilecta de su Parroquia, y para ellos fundó y sostuvo escuelas, esforzándose porque fueran, ante todo, centros de evangelización. Fue predicador constante y lleno de fe; promotor de la Eucaristía, de la devoción a la Santísima Virgen y a Señor San José.
Se valió del Periodismo para llevar la Buena Nueva a todos los rincones de su territorio parroquial. Editaba varios periódicos, entre los que sobresalieron: Unión Católica y la Luz de Occidente, donde publicaba artículos en defensa de la Iglesia y la Verdad. Durante la persecución religiosa, iniciada en 1914, fue perseguido y tuvo que permanecer oculto más de dos años.
Gran Pastor
Su Santidad el Papa Benedicto XV lo preconizó como V Obispo de Sinaloa, y el 24 de febrero de 1921 recibió la Ordenación Episcopal en la Ciudad de Guadalajara, por ministerio del quinto Arzobispo Metropolitano, Don Francisco Orozco y Jiménez. Antes de partir para su Diócesis se despidió de sus religiosas y de sus queridos fieles de Ciudad Guzmán.
Como Obispo y Pastor de Sinaloa, inició una renovación cristiana, centrada en la Eucaristía. Reabrió el Seminario Diocesano y trató paternalmente a los seminaristas, con quienes compartía lo poco que recibía.
Su última labor pastoral, consagrada también a la Virgen Santísima, sólo duro seis meses. Tras una breve enfermedad que rápida y misteriosamente se agravó, el Señor lo llamó para hacerlo partícipe del gozo definitivo el 10 de septiembre de 1921 en Culiacán, Sin., sede de su Diócesis.
El ahora Siervo de Dios, Silviano Carrillo, Obispo de Sinaloa, sigue alabando a su Señor con las palabras que fueron la expresión de su vida: “¡Bendito sea Dios!”.
Fuente: Hermana Victoria Margarita Jiménez Breceda, Asesora de Espiritualidad y de Difusión del Conocimiento de la Vida del Padre Silviano Carrillo.
La Causa de Beatificación del Obispo Silviano Carrillo Cárdenas
se encuentra muy avanzada.
frase celebre del padre silviano carrillo
Luchar por lo que parece imposible, es deber del cristiano. Pero a veces, cuando las cosas parecen no tener solución, lo mejor es dejar todo en las manos de nuestro Padre Dios... y CONFIAR.
La Eucaristía es el alimento del cristiano, gracias a ella, podemos tener FE.
No se puede confiar sin fe y la fe viene cuando confiamos. Entonces, pues, la Eucaristía es el principio y el final de todo cristiano... No hay cristiano sin Eucaristía y no hay Eucaristía sin Cristo.
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Yo tengo un milagro que agradecer a Dios nuestro Señor, por intervención de María Santísima y el Padre Silviano Carrillo... a mi papá le fue detectado cáncer de próstata, para un hombre de más de ochenta años, inoperable... tres meses después del diagnóstico el médico no se explicaba cómo se habían normalizado sus marcadores en sangre... desde el primer momento nos encomendamos al Padre y Dios nos escucho... ¡Bendito sea Dios!
ResponderBorrarHola Sandra,
BorrarQue buena noticia la de su papá, y Bendito sea Dios y demos gracias al Padre Silviano Carrillo por su intercesión. Me pregunto si se ha puesto en contacto con las Siervas de Jesús Sacramentado, estoy seguro que les encantaría escuchar la historia completa, y seguro ayudaría en el proceso de beatificación del Siervo de Dios.